Tāi Jiào 胎教 (Educacion fetal) – Aporte y traducción del Profesor Dr. Alí Juan Pablo

Fuente: Journal of Chinese Medicine • Number 106 • October 2014

Autor original: Peter Deadman

 

Abstract

_____________________________________________________________________________

Taijiao (literalmente educación fetal) -parte de la premisa de que la conducta materna puede afectar la salud y el futuro desarrollo del niño- ha sido enseñada en la cultura china por al menos 2 mil años. Y solo recientemente las modernas investigaciones han confirmado que esto es así. Este artículo enfoca las ideas que subyacen en el Taijiao y la evidencia de que el estado emocional materno, la dieta y el ejercicio  influyen en la salud de las personas a lo largo de la vida.

_____________________________________________________________________________

“Una persona que sufre de convulsiones desde el nacimiento. ¿Cuál es el nombre de esa enfermedad? ¿Cómo la adquirió? (1)

Qi Bo: La enfermedad se llama enfermedad fetal. Es adquirida en el abdomen materno. Cuando la madre estuvo muy asustada, el Qi ascendió y no se movió hacia abajo y por lo tanto tomo residencia junto con la esencia. Esto fue lo que permitió desarrollar las convulsiones”  

Clásico interno del Emperador Amarillo (entre siglo II AC y siglo II DC) (2)                                                                                                         

“Mientras el niño esta en el útero forma parte del mismo cuerpo que la madre. Cuando hace calor ambos están calientes; cuando hace frío, ambos tienen frío. Si una enfermedad tiene lugar, ambos enferman, Si llega la curación, ambos se recuperan. (por esta razón) la madrea debe tener particular prudencia y cuidarse en las comidas y bebidas y sus actividades durante la vida diaria.”

Zhu Danxi, siglo 14 Zhu D.C.(3)

El Taijiao o educación fetal (tai = feto, jiao = enseñar o instruir) ha sido promovido y practicado en China por al menos dos mil años. (4) El Taijiao propone que del modo en que la madre viva, mientras cursa el embarazo, su estado emocional, el estrés que ella experimente, su dieta y actividad física-pueden influir directamente e impactar en la salud, la inteligencia y el bienestar de su hijo, no solo al nacimiento sino a través de toda su vida.

La medicina china enseña que la base de lo heredado (cielo anterior) está en la reunión de jing de ambos progenitores, no obstante el Taijiao enseña que este puede ser reforzado o debilitado por la calidad de vida de la madre durante los 9 meses de embarazo.

El principio central del Taijiao puede ser lo que muchas mujeres sienten instintivamente, después de todo, ellas comparten con su bebé no solo su cuerpo sino también su torrente sanguíneo;  para algunas mujeres, esto puede ser experimentado como una carga de responsabilidad y sentirse asediadas con advertencias acerca de su conducta. Es claro que en al menos los últimos 30 años ha surgido evidencia que respalda las ideas acerca de la educación fetal y la han vuelto más convincente.

Mientras que muchas culturas tradicionales entienden la relación que existe entre la felicidad durante el embarazo y la salud a lo largo de la vida del niño (5), no fue sino hasta el fin del siglo 20 que la medicina moderna comenzó a aceptar tal conexión. Previamente se creía que las enfermedades crónicas de la vida adulta estaban únicamente relacionadas con ya sea alteraciones genéticas o  un  mal estilo de vida y que la calidad de vida de la madre durante el embarazo tenían un impacto ínfimo. Esta percepción fue puesta en duda en 1989 por el epidemiólogo británico profesor David Barker, quien después de investigar sobre el nacimiento y estilo de vida en registros del Reino Unido desde 1910 a 1970 descubrió el simple hecho que la gente que nacía con bajo peso tenia mayor riesgo de desarrollar enfermedad coronaria a lo largo de su vida. (6) Subsecuentes investigaciones revelaron datos similares con otras enfermedades crónicas tales como la osteoporosis, diabetes mellitus tipo 2, obesidad,  accidente cerebrovascular e hipertensión arterial.

“La nutrición que el niño recibe de su madre y la exposición a infecciones después del nacimiento programan permanentemente la estructura corporal y el metabolismo y determinan su susceptibilidad a enfermedades crónicas en el resto de su vida”

Profesor Davida Barker (7)

 

 

 

La hipótesis de Barker de la programación (8) fetal (la cual fue inicialmente considerada con escepticismo) (9) cambio radicalmente la percepción medica en relación a la salud y nutrición materna durante el embarazo y su preparación para la concepción. En 2010, el Time Magazine apodaba estos descubrimientos como  “nueva ciencia”, ignorando quizás que el Taijiao tiene una historia de dos mil años en China.

En las últimas tres décadas desde el trabajo de Barker ha surgido un mayor entendimiento de que no solo la nutrición sino también la actividad física y los eventos emocionales durante el embarazo tienen un efecto potencial sobre la salud a lo largo de la vida.

Emociones

“Durante el periodo del 1er mes, el flujo sanguíneo es bloqueado e inhibido y (la mujer embarazada) no debe realizar actividades extenuantes. El lugar para descansar debe ser placentero y tranquilo y ella no debe ser expuesta a miedos o situaciones alarmantes.

Durante el periodo del segundo mes, la esencia del niño comienza a ser formada dentro del útero y (la mujer embarazada) debe tener cuidado y autoprotejerse de situaciones de alarma.

Durante el tercer mes ella debe evitar sentir dolor y pena, pensamientos (excesivos) y preocupación, sustos y conmociones.

Durante el cuarto mes, ella debe calmar su cuerpo y armonizar su corazón y moderar sus comidas y bebidas”

 

Sun Simiao, 7th century CE (10)

“La cosa más importante para la psiquis de una mujer embarazada es que su mente este siempre en estado tranquilo. Si su corazón y su mente no están tranquilos pueden traer daño para su cuerpo y peligros para el feto. El daño causado por la ansiedad es el mayor.”

Song Jiazhao 1936 (11)

Junto con el consejo general de que una mujer debe tratar de mantener un estado de ánimo tranquilo y pacífico, libre de ansiedad y agitación, las primeras enseñanzas de Taijiao incluyeron muchas cosas que parecen difíciles de lograr, opresivas y a veces absurdas. Los ejemplos incluyen siempre sentarse derecho, comer solo alimentos de forma regular y evitar ver «escenas horribles» y «colores repugnantes», escuchar «sonidos obscenos» y hablar «palabras perversas».

Durante el tercer mes, se le aconsejó que “viera reyes y duques, emperatrices y concubinas, princesas y bellezas, pero no jorobados, enanos, personas de aspecto repulsivo o demacrados, y monos”, (12) para asegurar un niño hermoso, debería «manejar objetos hechos de jade blanco y observar pavos reales», y para que un niño virtuoso y capaz lea, «poemas y libros ilustrativos» .(13) Durante la década de 1930, cuando hubo un importante resurgimiento del Taijiao en la China republicana, incluso se aconsejó a las mujeres que evite leer ficción popular e ir al cine.(14)

Sin embargo, no todos los consejos de Taijiao eran tan exigentes. En el Ishinpo (15) del siglo 10 se comenta sobre el comportamiento deseable al fin del embarazo “el noveno mes, [haga que la madre] beba vino y coma dulces, afloje su cinturón  y que se mantenga distante (de las otras personas) y que cuiden de ella”

La Evidencia

Aunque los concejos tradicionales del Taijiao puedan parecer llamativos, es sorprendente su observación precisa acerca de los efectos del estrés emocional en el embarazo. En el año 2007, una revisión (16) sobre la evidencia disponible fue publicada en el Journal oh Child Psychology and Psychiatry concluía que si la madre sufría estrés durante el embarazo, sus hijos tenían mayores probabilidades de experimentar problemas emocionales o cognitivos tal como ansiedad, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y demoras en el desarrollo del lenguaje. Estos efectos eran independientes de si había sufrido o no depresión post parto y ansiedad, sugiriendo que las condiciones emocionales durante el emabrazo eran cruciales. El estudio sugiere además que los problemas de pareja de la mujer embarazada constituían un poderoso factor emocional.

«Si el marido trata a su esposa como siempre y no le da un confort psicológico especial y cuidado tierno, o si llega al extremo de sentirse qe su hogar es desagradable y busca placeres en otra parte porque su esposa está enferma durante el embarazo, o si no es feliz con su esposa y se enoja con ella, este [comportamiento] es suficiente para hacer el embarazo agitado o molesto, influyendo directamente en el feto «. Yun Qin, 1937 (17)

Una revisión de la literatura también llevada a cabo en 2007 (18) descubrió que la depresión y la ansiedad materna afectaban el bienestar y el comportamiento fetal y neonatal, además de contribuir a embarazos y trabajos de parto más difíciles, mientras que un estudio adicional descubrió que la ansiedad materna prenatal se asociaba con dificultades para dormir en niños de edad seis a 30 meses.(19) Las citas del siglo VII de Sun Simiao dadas arriba forman parte del consejo tradicional para las mujeres con respecto al comportamiento durante cada uno de los nueve meses de embarazo. Lo sorprendente es que solo en los primeros meses el enfoque se centra en la vida emocional, lo que sugiere que debería tratar de mantenerse libre de ansiedad, miedo y estrés. Más adelante en el embarazo, la atención cambia a la dieta y el ejercicio. Hay algunas pruebas confirmatorias interesantes de esto. Un estudio de 2004 (20) encontró que la ansiedad que se presenta en las primeras etapas del embarazo (12 a 22 semanas) se asoció con un aumento del TDAH y los síntomas de ansiedad en los niños cuando alcanzaron los ocho y nueve años. Estos efectos fueron más significativos que cuando la ansiedad de la madre ocurrió más tarde en el embarazo (a las 32 a 40 semanas). Otro estudio de 2004 (21) encontró que la ansiedad alrededor de las 18 semanas, pero no a las 32 semanas, se asoció con la mano mixta (ni zurda ni diestra), un predictor de problemas de comportamiento, mentales y de desarrollo, como dificultades del lenguaje y síntomas de TDAH en la infancia, persistente en la adolescencia. Un estudio de 2008 encontró que el riesgo de esquizofrenia y trastornos relacionados aumentó en niños cuyas madres experimentaron la muerte de un pariente cercano durante el primer trimestre, pero no en el segundo y tercer trimestre del embarazo.(22)

Un estudio de 2009 sobre las consecuencias de un incidente traumático importante (la tormenta de hielo de Quebec de 1998) informó efectos observables en el recuento de crestas de huellas digitales de los niños (de un tipo comúnmente encontrado en personas con esquizofrenia), lo que refleja interrupciones en el desarrollo fetal en las semanas 14 a 22 (cuando se desarrollan las huellas dactilares) (23) Un estudio de 2010 confirmó los efectos posiblemente mayores de la ansiedad en el embarazo temprano al encontrar una disminución de la densidad de la materia cerebral en niños de seis a nueve años cuyas madres sufrieron ansiedad a las 19 semanas, sin efectos significativos de ansiedad a las 25 y 31 semanas.(24) Incluso el consejo de la década de 1930 a las mujeres embarazadas de no ir al cine se hizo eco en un estudio de 2008.(25) Ciento treinta y siete mujeres a las 32 semanas de embarazo vieron un documental emocionalmente potente sobre el trabajo de parto. Se notaron las respuestas fisiológicas propias y de los fetos. Como era de esperar, hubo una relación entre los dos, y los fetos de las mujeres que reaccionaron más fuertemente a la escena gráfica del nacimiento también mostraron una mayor reacción. Más sorprendentemente, se observó que aquellos bebés que respondieron intensamente al video mostraron un comportamiento más irritable a las seis semanas de edad. Una revisión de 2013 de muchos estudios diferentes sobre el efecto del estrés materno en el embarazo acuñó un nuevo término que refleja la antigua «educación fetal» china. La ‘hipótesis de los orígenes fetales’ se definió como la idea ‘de que las exposiciones ambientales prenatales, incluidas las alteraciones basadas en el estado psicológico materno en la fisiología del útero, pueden tener efectos sostenidos a lo largo de la vida’. (26) Vale la pena enfatizar que el ‘estrés materno’ es un término general y puede variar desde tensiones cotidianas leves hasta graves como el duelo, el abuso físico o emocional, otros problemas familiares agudos, pobreza severa, en la infancia. Sin embargo, en relación con el estrés cotidiano, vale la pena mencionar un estudio de 2006 (27) que analizó el efecto de la ansiedad materna a mediano plazo en los niños a la edad de dos años. Esperando mostrar resultados negativos, el equipo del estudio se sorprendió al encontrar lo contrario. Los hijos de madres que habían reportado ansiedad durante el embarazo tuvieron mejores, no peores, puntajes motores y mentales. Mirando más profundo, descubrieron que las madres (descritas como mujeres bien educadas y financieramente estables) habían reportado solo ansiedad moderada, no severa. Si se replican los resultados de este estudio, (28) podría demostrar que el estrés en el embarazo sigue un patrón de curva en forma de j, una llamada respuesta hormética, donde una pequeña dosis de una sustancia o evento tóxico es realmente beneficiosa, estimulando el organismo, y solo cuando se excede esa dosis se vuelve dañino.

Dieta

‘En el sexto mes de embarazo, [el feto] comienza a recibir la esencia del metal y la usa para desarrollar sus tendones … Es apropiado para ella comer carne de aves rapaces y bestias salvajes. Esto es lo que se llama transformar los intersticios y unir los nervios para nutrir su fuerza y ​​endurecer la espalda y la columna vertebral… Durante el sexto mes, la boca y los ojos del niño se desarrollan. Haga que [la mujer embarazada] equilibre los cinco sabores y coma dulces y manjares, pero no permita que coma en exceso”.

Sun Simiao, siglo VII DC (28)

Si bien puede parecer obvio que la dieta materna durante el embarazo tiene un impacto en la salud posterior del niño, solo recientemente se han reunido pruebas para demostrarlo. Después de todo, no hace mucho tiempo que se demostró que los cigarrillos y el alcohol son dañinos para los fetos. El descubrimiento del profesor David Barker de las implicancias a largo plazo para la salud del bajo peso al nacer se ha mencionado anteriormente. De hecho, cuando la privación dietética es extrema, incluso se ha demostrado que tiene efectos en más de una generación. Los estudios en mujeres que estaban embarazadas durante el terrible invierno holandés Hunger Winter de 1944-45, cuando la ingesta de alimentos se redujo a 500 – 1500 calorías por día, no solo encontraron que sus hijos tenían más probabilidades de ser hospitalizados por un trastorno afectivo grave (por ejemplo, depresión, trastorno bipolar o ansiedad), especialmente cuando las mujeres embarazadas estuvieron expuestas a la hambruna durante su tercer trimestre, (30) pero que algunos de los efectos de la hambruna, en este caso enfermedad física crónica, se encontraron en la próxima generación, es decir, los hijos de los nacidos durante y poco después de la hambruna.(31) Pero no solo los bebés con bajo peso pueden tener problemas de salud de por vida. Un estudio australiano de 2013 (32) demostró una asociación entre el consumo materno de comida chatarra y la obesidad materna con un alto peso al nacer. Se sabe que la obesidad materna y el alto peso al nacer, en este caso definido como más de cuatro kilos, están asociados con el riesgo futuro de consecuencias adversas para la salud. Por ejemplo, un estudio de 2013 en más de 37,000 embarazos y registros de nacimiento que datan de 1950 descubrió que la obesidad materna se asociaba con un mayor riesgo de muerte prematura por enfermedad cardiovascular en la descendencia adulta.(33) El hecho de que tanto los bebés con bajo peso como con sobrepeso pueden enfrentar problemas de salud posteriores. ilustra algunas de las complejidades de estudiar la dieta en el embarazo. Por supuesto, no es sorprendente en sí mismo que tanto el bajo como el sobrepeso puedan tener efectos negativos, pero las causas subyacentes pueden ser muy variadas. Por ejemplo, cuando hay privación nutricional durante solo una parte del embarazo, o durante el embarazo, pero no después del nacimiento, o durante alguna parte de la primera infancia, puede haber problemas para adaptarse al aumento de la nutrición cuando tal vez, de repente, esté disponible. (34) Esto ayuda a explicar la aparente paradoja de que los adultos cuyas madres estaban embarazadas durante la hambruna holandesa , demostró tasas más altas de obesidad que las concebidas antes o después de ella.(35,36) En otro ejemplo, cuando las madres comían bajos niveles de carbohidratos durante el embarazo, se descubrió que conducía a una mayor obesidad en sus hijos entre las edades de seis y nueve, independientemente del peso al nacer o de lo delgada o gorda que era la madre. Se cree que esto puede reflejar una respuesta epigenética, donde el bebé altera su ADN en función de lo que espera que sea su entorno de nacimiento (en este caso, bajos niveles de carbohidratos) y, por lo tanto, la orma en que sus células procesan la grasa se altera. (37) Estudios del efecto sobre el feto de una dieta inadecuada durante el embarazo también se complica por el hecho de que las reservas se extraerán del cuerpo de la madre siempre que sea posible para que sea ella, y no el niño, quien resulte dañado. Además de la disponibilidad general de alimentos, la deficiencia o el exceso de nutrientes y toxinas específicos pueden afectar la salud y el desarrollo fetal e infantil. Desde la década de 1960 se sabe que el consumo adecuado de ácido fólico antes y después de la concepción puede ayudar a proteger contra las malformaciones congénitas como la espina bífida (38), así como del retraso del crecimiento fetal. El bajo consumo materno de ácidos grasos esenciales durante el embarazo está relacionado con un menor peso al nacer y una función cognitiva y motora reducida, mientras que la exposición fetal a toxinas ambientales como el PCB y el metilmercurio está relacionada con déficits neurocognitivos (39). Mucha de esta información es bien conocida, y muchas madres, cuando los recursos lo permitan, tratarán de seguir una dieta saludable, variada y nutritiva durante el embarazo, basada en la medida de lo posible en alimentos naturales y orgánicos.

 

Ejercicio

“En el séptimo mes, ‘Que [la mujer embarazada] exija su cuerpo y agite las extremidades; no permitas que este rígida e inmóvil; hacer que se involucre en actividades físicas y que se doble y se estire, todo para que la sangre y el flujo «fluyan».

Sun Simiao, siglo VII DC (40)

Las opiniones sobre si las mujeres deben hacer ejercicio o no durante el embarazo han fluctuado a lo largo de los siglos. Parece probable que durante la mayor parte de la historia de la  humanidad, las mujeres embarazadas, que son esencialmente adultos jóvenes y fuertes, continuaron trabajando durante todo el embarazo en tareas (agricultura, recolección de agua, lavado de ropa, etc.) que muchos de nosotros encontraríamos como un desafío físico hoy en día. De hecho, las ventajas de permanecer vigoroso durante el embarazo parecen haber sido reconocidas por mucho tiempo. El libro bíblico del Éxodo sugiere que los esclavos hebreos tuvieron partos más fáciles que sus indolentes amantes egipcias: ‘Y las parteras dijeron al Faraón, que las mujeres hebreas no son como las egipcias; porque son energicas y se paren antes de que las comadronas lleguen a ellas. (41) Observaciones similares se hicieron durantelos periodos Tudor y Stuart en Inglaterra (siglos XV al XVII). Se observó que las mujeres ricas y respetables experimentaban partos más dolorosos y peligrosos que las mujeres trabajadoras, una situación rentable para los médicos que, por lo tanto, tenían que atenderlos. La opinión médica de los siglos XVII y XVIII alentó el ejercicio cauteloso, aunque desaconsejó a las mujeres cualquier ejercicio excesivo como montar a caballo, cepillarse el cabello (para evitar forzar los ligamentos del útero) o cualquier movimiento circulante de los brazos (para evitar el estrangulamiento del bebé por su cordón umbilical). Sin embargo, en la época victoriana, las mujeres de mayor estatus se distinguían de sus inferiores (físicamente fuertes y activas) por sus delicadas constituciones y estilos de vida inactivos, y el ejercicio durante el embarazo estaba mal visto. (42) Las advertencias contra el ejercicio excesivo continuaron hasta el siglo XX y hasta hace muy poco las mujeres todavía se les decía que descansaran en cama en casos de embarazos problemáticos, a pesar de la falta de evidencia de sus beneficios y alguna evidencia de ser perjudicial. (43,44)  En los últimos años, en esta época de “conciencia del ejercicio”, todo esto ha cambiado y se aconseja a las mujeres hacer ejercicio adecuadamente durante el embarazo para mantener su propia salud y estado físico, reducir la fatiga, las varices y la hinchazón de las extremidades, (45) reducir los niveles de insomnio, estrés, ansiedad y depresión, (46)  y lograr mejores resultados en el embarazo y trabajos de parto más cortos. (47,48) Las evidencia de los efectos beneficiosos del ejercicio en las mujeres embarazadas sobre los bebés son bastante recientes. Varios estudios han encontrado que las mujeres que hacen ejercicio durante el embarazo entrenan no solo sus propios corazones sino también los de su bebés (lo que resulta en una frecuencia cardíaca reducida y una mayor variabilidad de la frecuencia cardíaca (49)). En un estudio de 2013, se pidió a las mujeres que hicieran ejercicios moderados, tres veces por semana durante 20 minutos durante su segundo y tercer trimestre. En comparación con otras mujeres que no hicieron ejercicio, los bebés de los que sí lo hicieron mostraron una mayor madurez cerebral a los ocho o 12 días después del nacimiento.(50) Otro estudio de 2013 de mujeres que hicieron ejercicio durante 55 minutos tres veces a la semana durante las semanas de gestación 10 a 38, evidenció una reducción a la mitad de la probabilidad de dar a luz a un bebé de alto peso al nacer (más de cuatro kilos) (51).

Taijiao moderno

La primera tradición del Taijiao, que data de hace dos mil años, estaba dirigida a garantizar no solo un niño sano sino también moralmente recto, y este mismo enfoque se mantuvo en el renacimiento del Taijiao en la década de 1930 en China.

«Si durante el período de 280 días la mujer embarazada sabe cómo cuidarse bien y las personas que la rodean también le prestan atención a su bienestar, entonces puede tener el hijo o hija virtuoso que espera».

Song Jiazhao 1936 (52)

Sin embargo, a fines del siglo XX, se produjo un cambio de enfoque tanto en China como en Occidente, a medida que las ideas de educación fetal comenzaron a extenderse más ampliamente. En Beijing y en Nueva York, los padres ahora les hablan a sus hijos entes que nazcan; , haciéndoles escuchar a músicos como Mozart (un niño prodigio) y otros compositores clásicos, y comprando programas de educación especial diseñados para estimular a sus fetos con sonido, luz y movimiento. Los sitios web enseñan cómo «aumentar las posibilidades de que su bebé sea inteligente desde el útero hasta el nacimiento» (53), o cómo comenzar a aprender idiomas nativos y extranjeros. (54) En China, estos programas podrían incluso incluir grabaciones de ensayos y discursos ejemplares.

Parece que hay dos objetivos principales detrás del fenómeno Taijiao moderno. Una es simplemente hacerle saber a un bebé que es amado, con el objetivo de producir un niño seguro y emocionalmente equilibrado. El otro es más práctico: elevar la inteligencia del niño y comenzar su educación lo antes posible. Este segundo objetivo es especialmente importante en China, donde los niños y los jóvenes enfrentan una intensa competencia para asegurar una buena educación, un trabajo bien remunerado, un estatus elevado y un futuro exitoso y financieramente seguro. Todo lo que pueda hacerse para que un chico tome la delantera con respecto a sus pares, es considerado una inversión conveniente, especialmente cuando, a causa de la política china de un solo hijo por familia, se espera que los hijos únicos se ocupen de sus padres en la ancianidad.»

Conclusión

Taijiao, educación fetal, o programación fetal, cualquiera que sea su nombre, presenta desafíos de todo tipo para las mujeres embarazadas y para la sociedad en general. Si, como parece ser el caso, el estrés emocional y físico durante el embarazo puede afectar la salud de la vida de un niño, entonces las implicancias son profundas, tanto a nivel personal como sociopolíticamente. A nivel personal, la idea de que cada pensamiento, cada elección, cada experiencia que tenga una mujer podría afectar a su hijo por nacer es una enorme responsabilidad. Para algunas mujeres, en algunas circunstancias, puede ser un desafío bienvenido: pasar los nueve meses de embarazo cultivando bienestar interior y tranquilidad, comiendo bien, haciendo ejercicio, meditando o haciendo yoga, comunicándose con su hijo, etc. Para otros, corre el riesgo de inducir oleadas de culpa y ansiedad, especialmente cuando el ocio y los recursos para hacerlo no están disponibles. Como Margaret Oates, consultora en psiquiatría prenatal, escribió: « La mujer embarazada occidental moderna no debe beber más de cuatro tazas de café al día, beber alcohol, fumar cigarrillos, cambiar bandejas de arena para gatos, comer queso blando, huevos crudos o envasados ensaladas o ir a los cobertizos de parto. No deben trabajar demasiado o durante mucho tiempo, ni por la noche, ni ser ambivalentes con respecto a sus embarazos. Ahora parece que tampoco deben ponerse ansiosas«. (55)

Al final, todos podemos hacer lo mejor que podamos e inevitablemente fallaremos de alguna manera. Las madres (y los padres) lo saben y se han tranquilizado a lo largo de los años con las palabras de Donald Winnicott, el psicoanalista y el pediatra, quien habló de la “madre suficientemente buena”  y “la madre devota ordinaria” … un ejemplo de la forma en que los fundamentos de la salud son establecidos por la madre ordinaria en su cuidado amoroso ordinario de su propio bebé ‘.

A nivel sociopolítico, está claro que se necesitan fuertes lazos de familia, amigos y con la sociedad en general para apoyar a una mujer durante el embarazo. Por lo tanto, la política social debe facilitar en lugar de obstaculizar estos lazos. También debe entenderse profundamente que la pobreza, las viviendas pobres, los vecindarios privados, el acceso limitado a alimentos de buena calidad, etc., tienen un impacto en el bienestar materno. Si aceptamos algunas de las ideas y la evidencia detrás del Taijiao, necesitamos encontrar formas de apoyar a todas las mujeres para lograr las condiciones de vida que puedan ayudarlas a sobrellevar mejor el estrés inevitable de la vida y el embarazo. Dichas medidas deben incluir políticas económicas, sociales y educativas radicalmente diferentes.

Autor: Peter Deadman

Artículo original en inglés

  1. Convulsiones, podria referirse a epilepsia.
  2. Unschuld, P (2011). Huang Di Nei Jing Su Wen. University of California Press, chapter 47 p.702.

3 Yang Shou-zhong & Duan Wujin (1994). Extra Treatises Based on Investigation and Inquiry: A Translation of Zhu Dan-xi’s Ge Zhi Yu Lun. Blue Poppy Press: Boulder Colorado, p.24.

  1. Según Nicole Richardson, se menciona por primera vez a principios de la dinastía Han Da Dai Liji (Libro de Ritos de Dai Senior) y más tarde en las Biografías de mujeres ejemplares del siglo I a. C. de Liu Xiang: ver Richardson, N (2012). “The Nation in Utero: Translating the Science of Fetal Education in Republican China”, Frontiers of History in China, 7(1):4-31.
  2. Por ejemplo: ‘Ay, por esto saco muchas lágrimas, y detengo el aumento de los suspiros que me debilitan, no sea que con mis suspiros o lágrimas explote o ahogue la fruta del Rey Eduardo, verdadero heredero de la corona inglesa’. La respuesta de la reina Isabel embarazada al enterarse del encarcelamiento de su esposo en el Rey Enrique VI de Shakespeare (Parte 3), Acto IV, Escena IV.
  3. Barker DJP et al (1989). “Weight in infancy and death from ischaemic heart disease”, Lancet, 9;2(8663):577-80.
  1. Barker DJP et al (1993). “Fetal nutrition and cardiovascular disease in adult life”. Lancet 341:938-41.
  2. ‘La programación fetal implica que los factores maternos y fetales que afectan el crecimiento imparten una impresión indeleble en la función del órgano adulto, incluido el funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso”, DiPietro, J (2004). “The Role of Prenatal Maternal Stress in Journal of Chinese Medicine • Number 106 • October 2014 Taijiao (Foetal Education) 53 Child Development”, Current Directions in Psychological Science, 13(2): 71-74.
  3. Byrne, CD et al (2000). “Fetal origins of adult disease: epidemiology and mechanisms”, Journal of Clinical Pathology, 53:822-828.
  4. Bei Ji Qian Jin Yao Fang vol. 2 (Essential Formulas Worth a Thousand in Gold to Prepare for Emergencies), translation by Sabine Wilms, draft manuscript, to be published in 2015 by Happy Goat Productions <http:// www.happygoatproductions. com>
  5. Song Jiazhao (1936). Taijiao (Fetal education). Nineteenth edition. Nixue congshu (Women’s science series). Shanghai: Zhonghua shuju, in Richardson, N (2012). “The Nation in Utero: Translating the Science of Fetal Education in Republican China”, Frontiers of History in China, 7(1)
  6. El Ishimpo del siglo X, el texto médico sobreviviente más antiguo de Japón, se basa en la dinastía Sui (581-618 CE) Chinese text Bing Yuanhou lun (Prescriptions and Methods from the Heart of Medicine), 10th century. This passage was translated by Sabine Wilms.
  7. Zhubing Yuanhou Zonglun (General Treatise on the Causes and Symptoms of Disease) by Chao Yuanfang 550-630CE.
  8. El renacimiento del taijiao de la década de 1930 ha sido criticado por sus actitudes patriarcales hacia las mujeres (afirmando que su naturaleza excesivamente emocional se debió a su sistema reproductivo único) y por “tufillo a eugenesia” al considerar el taijiao como una herramienta para mejorar la raza china. Por ejemplo, Michael Lackner en Mapping Meanings: The Field of New Learning in Late Qing China (Brill, 2004) cita un texto de 1931: ‘En cuanto a la educación fetal, su propósito no es solo asegurarse de que el feto reciba buenas influencias : también tiene un significado extremadamente importante para la evolución de las razas humanas ‘; otros textos del mismo período discuten cosas como «la preservación de la raza».
  9. See endnote 10.
  10. Talge, NM (2007). “Antenatal maternal stress and longterm effects on child neurodevelopment: how and why?”, Journal of Child Psychology and Psychiatry, 48(3-4):245–261
  11. Yun Qin. 1937. “Renshen zhong de weisheng yu taijiao” (Hygeine during pregnancy and fetal education), quoted in Lackner, M & Vitinghoff, N. (2004). Mapping meanings: the field of new learning in late Qing China. Brill: Leiden, p.673.
  12. Alder, J (2007). “Depression and anxiety during pregnancy: A risk factor for obstetric, fetal and neonatal outcome? A critical review of the literature”, Journal of Maternal-Fetal and Neonatal Medicine, 20(3):189-209..
  13. O’Connora, TG (2007). “Prenatal mood disturbance predicts sleep problems in infancy and toddlerhood”, Early Human Development, 83(7):451-8.
  14. Van den Bergh, BR et al (2004). “High antenatal maternal anxiety is related to ADHD symptoms, externalizing problems, and anxiety in 8- and 9-year-olds”, Child Development, 75(4):1085-97.
  15. Glovera, V (2004). “Antenatal maternal anxiety is linked with atypical handedness in the child”, Early Human Development, 79(2):107-18.
  16. Khashan, AS et al (2008). “Higher risk of offspring schizophrenia following antenatal maternal exposure to severe adverse life events”, Archives of General Psychiatry, 65(2):146-52
  17. King, S et al (2009). “Prenatal maternal stress from a natural disaster predicts dermatoglyphic asymmetry in humans”, Development and Psychopathology, 21(2):343-53.
  18. Buss, C et al (2010). “High pregnancy anxiety during midgestation is associated with decreased gray matter density in 6-9-year-old children”, Psychoneuroendocrinology, 35(1):141-53.
  19. DiPietro, JA et al (2008). “Prenatal origins of temperamental reactivity in early infancy”, Early Human Development, 84(9):569- 75.
  20. K i n s e l l a , M T ( 2 0 0 9 ) . “Impact of Maternal Stress, Depression & Anxiety on Fetal Neurobehavioral Development”, Clinincal Obstetrics and Gynecology, 52(3):425–440.
  21. DiPietro, JA et al (2006). “Maternal psychological distress during pregnancy in relation to child development at age two”, Child Development, 77(3):573–587.
  22. La autora principal señala un estudio con hallazgos opuestos.: Bergman, K et al (2007). “Maternal stress during pregnancy predicts cognitive ability and fearfulness in infancy”, Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 46(11):1454-63.
  23. Ver nota 10.
  24. Brown, AS et al (2000). “Further evidence of relation between prenatal famine and major affective disorder”, American Journal of Psychiatry, 157(2):190-5.
  25. Ver nota 10.
  26. Wen, LM et al (2013). “Maternal “Junk Food” Diet During Pregnancy as a Predictor of High Birthweight: Findings from the Healthy Beginnings Trial”, Birth, 40: 46–51.
  27. Reynolds, RM (2013). “Maternal obesity during pregnancy and premature mortality from cardiovascular event in adult offspring: follow-up of 1 323 275 person years”, British Medical Journal, 347:f4539
  28. ‘Si la madre tiene una dieta inadecuada, le indica al bebé que las condiciones de vida a largo plazo se verán empobrecidas. En consecuencia, el bebé se adapta cambiando su tamaño corporal y su metabolismo para prepararse para las duras condiciones de escasez de alimentos después del nacimiento … Cuando el entorno de vida cambia de la condición de desnutrición a una sociedad de abundante suministro de nutrientes, esto expone al bebé a un entorno abundante que va en contra de lo que su cuerpo está diseñado y esto coloca al bebé en un mayor riesgo de enfermedades en adultos en la edad adulta. Del mismo modo, si el feto que crece en el útero de una madre sana está expuesto a una hambruna prolongada después del nacimiento, el bebé se adaptará menos al ambiente hostil que los bebés con bajo peso al nacer..” From ‘Prenatal Nutrition’, Wikipedia.
  29. Ravelli, GP et al (1976). “Obesity in young men after famine exposure in utero and early infancy”, New England Journal of Medicine, 295(7):349-53.
  30. Ravelli, AC et al (1999). “Obesity at the age of 50 y in men and women exposed to famine prenatally”, American Journal of Clinical Nutrition, 70(5):811-6.
  31. Godfrey, KM et al (2011). “Epigenetic gene promoter methylation at birth is associated with child’s later adiposity,” Diabetes, 60(5):1528-34.
  32. Shaw, GM et al (1995). “Periconceptional vitamin use, dietary folate, and the occurrence of neural tube defects”, Epidemiology, 6(3):219– 26.
  33. Perera, F et al (2006). “Children’s e n v i ronme n t a l h e a l t h research – highlights from the Columbia Center for Children’s Environmental Health”, Annals of the New York Academy of Sciences, 1076:15–28.
  34. Ver nota10.
  35. Old Testament, Exodus 1:19.
  36. Rankin, J et al (2000). “An Historical Overview of Physical Activity and Childbirth”. British Journal of Midwifery 8:12:761–764.
  37. See endnote 10.
  38. Actualmente hay poca evidencia de que el reposo en cama en mujeres con alto riesgo de aborto espontáneo o aquellas que han tenido un aborto espontáneo amenazado que mejora el resultado del embarazo. En vista de las posibles consecuencias negativas del reposo en cama en términos de un mayor riesgo de enfermedad tromboembólica, atrofia muscular, depresión y pérdida de productividad, el reposo en cama no puede recomendarse actualmente de forma rutinaria. Cochrane Quality and Productivity Topics by NICE.
  39. Wallace, AM et al (1986). “Aerobic exercise, maternal self-esteem, and physical discomforts during pregnancy”, Journal of Nurse-Midwifery, 31(6): 255-62.
  40. Clapp, JF et al (1992). “Exercise in pregnancy”, Medicine & Science in Sports & Exercise 24:S294-300.
  41. Sternfeld, B. (1997). “Physical activity and pregnancy outcome: review and recommendations,” Sports Medicine, 23:33-47.
  42. Wolfe, LA et al (1989). “Prescription of aerobic exercise during pregnancy”, Sports Medicine, 8:273-301.
  43. Ver, por ejemplo, May, EL (2010). “Aerobic exercise during pregnancy influences fetal cardiac autonomic control of heart rate and heart rate variability”, Early Human Development, 86(4):213–217.
  44. Labonte-Lemoyne, E at al. (2013) ‘Foetal brain development is influenced by maternal exercise during pregnancy’, presented at Neuroscience 2013 meeting, Montreal.
  45. Barakat, R et al (2013). “Exercise during pregnancy and gestational diabetes-related adverse effects: a randomized controlled trial”, British Journal of Sports Medicine, 47(10): 630.
  46. Song, Jiazhao (1936). Taijiao (Fetal education). Nineteenth edition. Nixue congshu (Women’s science series). Shanghai: Zhonghua shuju. Trans. Richardson, N (2012). In “The Nation in Utero: Translating the Science of Fetal Education in Republican China”, Frontiers of History in China, 7(1):4-31.
  47. <http://www.wikihow.com/ Increase-Your-Baby’s-Chancesof- Being-Smart-from-Womb-to- Birth> [accessed 15/09/14]
  48. Existe alguna evidencia de que los fetos pueden aprender a reconocer sonidos y tienen recuerdos fetales de idiomas. Ver por ejemplo, Hepper, PG (1991). “An examination of fetal learning before and after birth”, The Irish Journal of Psychology, 12(2):95-107, and Hepper, PG (1996). “Fetal memory: does it exist? What does it do?”, Acta Paediatrica Supplement, 416:16- 20.
  49. Margaret Oates, consultora en psiquiatría prenatal en Queen’s Medical Center y profesora principal de psiquiatría en la Universidad de Nottingham, ha escrito en Oates, M. (2002). “Adverse effects of maternal antenatal anxiety on children: Causal effect or developmental continuum?”, British Journal of Psychiatry, 180:478–479.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *